Los padres y el hijo preadolescente

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Los padres deben dejar abiertas
las puertas de la comunicación entre ellos
y su inquieto hijo preadolescente.

En el transcurso de sus años de preadolescencia chicos y chicas atraviesan por tantos cambios que el crecimiento parece desorganizarlos en lugar de mejorarlos. Es una época en que el crecimiento los aleja de su futura imagen en lugar de acercarlos a ella. Perderán todas las características de su niñez que les eran tan familiares. Y sin embargo no actuarán tampoco como más adelante, cuando lleguen a la adolescencia.
Quizás la preadolescencia es el período de la educación del niño que ofrece a un padre más ocasiones de perder el control de los nervios, de estar excesivamente alerta, de alarmarse demasiado y de indignarse con exageración. Para evitarlo los padres deberían tratar cada problema por separado cuando se presentara y evitar una posición demasiado subjetiva. Lo ideal es ser la voz de la autoridad sin ser autoritarios.
Algunos padres corrigen constantemente a sus hijos; incluso en los momentos más inoportunos, cuando el niño se siente más indefenso. Aprovechan cualquier ocasión para hacerle un discurso moralista; por ejemplo, el llegar tarde —aunque sólo sea 5 minutos— a la hora de comer. Estos padres insisten continuamente en que sus hijos no serán capaces de tener éxito en la vida porque en la escuela demuestran un comportamiento completamente irresponsable.
No es aconsejable prestar tanta atención a un comportamiento externo, especialmente si se insiste demasiado en la cuestión. Si los padres creen que tienen motivo para intervenir deben planear su estrategia con inteligencia. No hay que empezar una campaña de riñas y represiones
diarias. Se debe esperar a que el mal comportamiento en general cristalice en uno o dos puntos definidos que se puedan atacar con razonamientos fáciles de demostrar. Conviene acompañar las explicaciones con demostraciones de cariño que asegurarán la continuidad de unas relaciones personales afectuosas. Después hay que pasar algún tiempo demostrando especial interés por el niño y sus actividades. A la larga este sistema será mucho más efectivo que salir al paso de cada incidente con riñas y discusiones.

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